Efectos del magnesio en el cuerpo humano
El magnesio es uno de los minerales fundamentales para la salud y el bienestar del organismo, ya que ejerce numerosos efectos a nivel de todos los sistemas.
Este mineral se considera esencial para todos los procesos metabólicos.
Función metabólica
El magnesio desempeña un papel fundamental en el proceso de almacenamiento, transferencia y utilización de la energía.
Función muscular
El magnesio es necesario para proporcionar energía a los músculos a través del ATP. El ATP, también llamado adenosina trifosfato, es la principal fuente de energía en las células y necesita unirse a un ión de magnesio para activarse. Además, el magnesio interviene directamente en la gestión de las reservas de calcio en las células musculares, influyendo en los procesos de contracción y relajación.
Función neurológica
El magnesio cumple un papel esencial en el mantenimiento de las funciones cerebrales normales. Participa en la regulación del receptor NMDA, fundamental para las sinapsis excitatorias.
En caso de deficiencia de magnesio, estos receptores se vuelven hiperexcitables, lo que puede provocar patologías como migrañas, depresión, epilepsia y enfermedades neurodegenerativas.
Además, el magnesio desempeña un papel clave en la síntesis de numerosos neurotransmisores, como dopamina, noradrenalina, serotonina, melatonina y GABA. Por ello, es un elemento fundamental para mantener funciones cerebrales y cognitivas normales (umbral de atención, memoria, aprendizaje), regular el ritmo del sueño y el tono del estado de ánimo. También influye en el control del comportamiento, los movimientos voluntarios y la temperatura corporal.
Función ósea
El magnesio almacenado en los huesos mantiene constante la concentración de este mineral en la sangre. En caso de hipomagnesemia, el magnesio se moviliza desde el hueso para restaurar la concentración plasmática normal.
El magnesio óseo se intercambia continuamente con el presente en la sangre. Además, el magnesio favorece la solubilidad del fósforo y estimula la proliferación de los osteoblastos. Por ello, una deficiencia de magnesio provoca una disminución de la formación ósea y de la actividad de los osteoblastos.